30 jun 2012

(Provisional.) Capítulo I decimoquinta parte


-¿No quieres sentarte, por qué no lo hablamos tranquilamente? ¿Tanto me odias? -Preguntó Nikolai con una media sonrisa en la boca.
- ¿Pero qué estupideces dices? Lo que no se, es como no he apretado ya el puto gatillo y... ¿odio? No, no es odio lo que siento hacia a ti, es lástima. Supongo que espero que me supliques por tu vida o algo. -Respondió Vladimir con rabia en la voz.
-¿Suplicar yo?, no digas sandeces, no lo he hecho nunca, no voy a empezar antes de morir- Y se echó a reír a carcajadas.
- Para -le ordenó Vladimir.
- ¿O si no…?- Comenzó a preguntar Nikolai mientras reía como un loco al tiempo que Vladimir le propinó un tiro muy cercano a la cabeza, destrozando un cuadro que tenía colgado detrás.
- Ha sido un aviso, la siguiente bala lleva escrita tu nombre, grandísimo hijo de puta.- Dijo Vladimir sin dejar de apuntarle firmemente.
- ¿Te convertirías en mi por vengar a esa… mujercita tuya?- Midió sus palabras pues quería verlo sufrir más antes de asestarle un tiro con el revólver Colt que tenia debajo de la mesa.
- No hables así de Nastasha, no tienes ningún derecho a hacerlo.- Y le asomaron por los ojos unas lágrimas que nublaron su visión al salir.
Había tocado el punto débil, tenía que controlarse, pero antes de poder hacer nada la mesa voló por los aires empujada por Nikolai y un disparo golpeó el pecho de Vladimir parado por el chaleco antibalas que llevaba.
Aunque el chaleco paró el impacto, al caer al suelo un dolor agudo le recorrió todo el costado, apretó el gatillo con dolor y tres impactos de bala atravesaron la mesa tumbada y astillaron la madera, Nikolai no había sido alcanzado y una sombra se deslizó detrás de una de las columnas que decoraban el amplio despacho, sin dejar de disparar aun no mirando donde hacia blanco, al llegar detrás de la columna se puso a recargar el tambor del Colt así que Vladimir tendría unos segundos extra para ponerse a cubierto, sabía que no se lo pondría nada fácil, Nikolai lo quería muerto y casi lo consigue una vez, ahora no dudaría.

29 jun 2012

Capítulo I decimocuarta parte (provisional)


Descendió por el cielo nocturno sobre la azotea del edificio donde se encontraba el asesino de su familia escondido tras muchos hombres, dejó sin sentido a los dos patrullas que pululaban por la zona y los amordazó a unas fuertes tuberías, les despojó de sus armas y se llevó unos comunicadores para conocer así los movimientos de los soldados restantes. Según los planos encontrados en la casa del lago, el despacho debía estar en un piso intermedio entre el 65 y el 69 pero no conocía su ubicación exacta pues el edificio había tenido muchas reformas, las últimas sin finalizar; razón para que en ese piso no buscara, bajó los cinco primeros pisos sin complicaciones, al llegar al piso setenta la presencia de seguridad ya era más cuantiosa, cámaras a cada esquina que no tardo en deshabilitar gracias a los inhibidores de frecuencia y los saturadores de red eléctrica que colocaba por las paredes.
Con la pistola de dardos somníferos M9 desplomó a varios hombres de la seguridad del edificio y mató con la Makarov a varios otros que acudieron cuando alguno daba la alarma silenciosa del piso.
En el piso sesenta y siete la seguridad era nula, algo iba mal y al dar unos pasos por el pasillo la luz se encendió de pronto y los altavoces de megafonía chirriaron para dar paso a una voz conocida que habló después de una risa ahogada, era Nikolai
-         ¿Quién iba a imaginar que David fuese Goliat? – Habló inclinándose hacia el micrófono quitándose el puro de la boca.- Estas en el piso correcto, sólo te queda encontrar el despacho, ¿te voy preparando algo de beber? Viejo amigo- dijo esta vez con su habitual tono sarcástico, cosa que enfureció más a Vladimir si esto era posible.
Recorrió todo el pasillo y abrió puerta a puerta pero nadie había en ningún despacho, cuando de pronto en uno de los rincones de uno de los despachos centrales vio como por debajo de una estantería asomaba un pequeño rayo de luz, se acercó y observo los libros detalladamente, uno en concreto le llamó la atención, era uno de los favoritos de Nastasha que le había regalado cuando eran jóvenes durante un periodo de relax en los estudios.
Lo intentó sacar y un mecanismo aparto a un lado la estantería dejando ver unas escaleras que llevaban a otro piso, ahí debía de estar Nikolai.
Subió por las escaleras pistola en mano, por fin había llegado el momento de verle la cara al tarado de Nikolai, éste sin pensarlo le ofreció un asiento de manera formal y le acercó por la mesa un vaso de vodka, acciones que Vladimir rechazó abiertamente sin dejar de apuntar con su pistola a la frente del anfitrión de la reunión. 

Capítulo I decimotercera parte (provisional)


El camino no iba a ser precisamente tranquilo, las montañas eran peligrosas sin nieve así que con estas tormentas no sería nada sencillo.
Además el combustible sería escaso y las provisiones casi nulas durante todo el viaje. Decidió después de revisar la furgoneta y el combustible restante en el deposito y el los pequeños contenedores que había en la parte de atrás, que haría la mitad del camino por vías principales pero con sumo cuidado y el resto por carreteras secundarias, descansando lo suficiente llegaría en un par de días.
Ya hacia horas que había dejado Moscú y no veía ningún control militar ni de ninguna otra clase, o el nivel de alerta era bajo o le dejaban pasar sin revisar el vehículo, a los dos días de viaje cansado y con bastante hambre llegó a la casa, pequeña, pero confortable.
Cogió la llave que se guardaba en el buzón y bajó al sótano donde Alexander lo guardaba todo a varios niveles por debajo de la casa y pasando por un pequeño laberinto de pasillos y puertas que no llevaban a ningún lugar; allí abajo tenia todo lo necesario: municiones, armas, chalecos, ropa, provisiones… esta vez no seria él quien saliera huyendo cual rata que escapa de un peligro inminente, además la vuelta no le preocupaba, lo haría en avioneta y saltaría en paracaídas encima del edificio. El piloto automático de la aeronave se encargaría de estrellar el artefacto cerca de un lugar desierto donde no causara grandes desperfectos.