29 jun 2012

Capítulo I decimocuarta parte (provisional)


Descendió por el cielo nocturno sobre la azotea del edificio donde se encontraba el asesino de su familia escondido tras muchos hombres, dejó sin sentido a los dos patrullas que pululaban por la zona y los amordazó a unas fuertes tuberías, les despojó de sus armas y se llevó unos comunicadores para conocer así los movimientos de los soldados restantes. Según los planos encontrados en la casa del lago, el despacho debía estar en un piso intermedio entre el 65 y el 69 pero no conocía su ubicación exacta pues el edificio había tenido muchas reformas, las últimas sin finalizar; razón para que en ese piso no buscara, bajó los cinco primeros pisos sin complicaciones, al llegar al piso setenta la presencia de seguridad ya era más cuantiosa, cámaras a cada esquina que no tardo en deshabilitar gracias a los inhibidores de frecuencia y los saturadores de red eléctrica que colocaba por las paredes.
Con la pistola de dardos somníferos M9 desplomó a varios hombres de la seguridad del edificio y mató con la Makarov a varios otros que acudieron cuando alguno daba la alarma silenciosa del piso.
En el piso sesenta y siete la seguridad era nula, algo iba mal y al dar unos pasos por el pasillo la luz se encendió de pronto y los altavoces de megafonía chirriaron para dar paso a una voz conocida que habló después de una risa ahogada, era Nikolai
-         ¿Quién iba a imaginar que David fuese Goliat? – Habló inclinándose hacia el micrófono quitándose el puro de la boca.- Estas en el piso correcto, sólo te queda encontrar el despacho, ¿te voy preparando algo de beber? Viejo amigo- dijo esta vez con su habitual tono sarcástico, cosa que enfureció más a Vladimir si esto era posible.
Recorrió todo el pasillo y abrió puerta a puerta pero nadie había en ningún despacho, cuando de pronto en uno de los rincones de uno de los despachos centrales vio como por debajo de una estantería asomaba un pequeño rayo de luz, se acercó y observo los libros detalladamente, uno en concreto le llamó la atención, era uno de los favoritos de Nastasha que le había regalado cuando eran jóvenes durante un periodo de relax en los estudios.
Lo intentó sacar y un mecanismo aparto a un lado la estantería dejando ver unas escaleras que llevaban a otro piso, ahí debía de estar Nikolai.
Subió por las escaleras pistola en mano, por fin había llegado el momento de verle la cara al tarado de Nikolai, éste sin pensarlo le ofreció un asiento de manera formal y le acercó por la mesa un vaso de vodka, acciones que Vladimir rechazó abiertamente sin dejar de apuntar con su pistola a la frente del anfitrión de la reunión. 

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