29 jun 2012

Capítulo I decimotercera parte (provisional)


El camino no iba a ser precisamente tranquilo, las montañas eran peligrosas sin nieve así que con estas tormentas no sería nada sencillo.
Además el combustible sería escaso y las provisiones casi nulas durante todo el viaje. Decidió después de revisar la furgoneta y el combustible restante en el deposito y el los pequeños contenedores que había en la parte de atrás, que haría la mitad del camino por vías principales pero con sumo cuidado y el resto por carreteras secundarias, descansando lo suficiente llegaría en un par de días.
Ya hacia horas que había dejado Moscú y no veía ningún control militar ni de ninguna otra clase, o el nivel de alerta era bajo o le dejaban pasar sin revisar el vehículo, a los dos días de viaje cansado y con bastante hambre llegó a la casa, pequeña, pero confortable.
Cogió la llave que se guardaba en el buzón y bajó al sótano donde Alexander lo guardaba todo a varios niveles por debajo de la casa y pasando por un pequeño laberinto de pasillos y puertas que no llevaban a ningún lugar; allí abajo tenia todo lo necesario: municiones, armas, chalecos, ropa, provisiones… esta vez no seria él quien saliera huyendo cual rata que escapa de un peligro inminente, además la vuelta no le preocupaba, lo haría en avioneta y saltaría en paracaídas encima del edificio. El piloto automático de la aeronave se encargaría de estrellar el artefacto cerca de un lugar desierto donde no causara grandes desperfectos.

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