15 ene 2012

Capitulo I Décima parte


En cuanto la mujer y el niño murieron a causa de los impactos de bala y la pérdida de sangre, Nicolai se esfumó en la furgoneta no sin antes enviar a sus hombres hacia la cabaña para apresar o matar a Vladimir. Y estos que fueron confiados en que a causa de la escena que acababa de vivir su presa estaría destrozada, se equivocaron y Vladimir activó todas las defensas que poseía la cabaña instaladas por si mismo, así como las trampas en las que caerían sin remedio esos pobres hombres que solamente recibían órdenes.
Quitó los doble fondo de armario donde guardaba las armas y las dispuso en su casa como mejor pudiera defenderse junto con bastante munición para soportar un ataque bastante contundente, las armas más fuertes las puso en el segundo piso ya cargadas para ahorrar un tiempo precioso que necesitaría para su defensa, se colocó el chaleco de protección que perteneció a su padre y en los bolsillos del mismo metió cartuchos de escopeta y cargadores para los subfusiles y las pistolas, no le cabían muchos así que los demás estarían repartidos por la propia casa.
Las metralletas pesadas estaban entre los árboles, fuera de la casa modificadas con un detector de movimiento y otro de presión alrededor de las mismas, así que cuando los soldados enviados por Nicolai empezaron a pisar el radio de ataque de las PKM, estas se dispararon automáticamente como se había programado anteriormente yendo de izquierda a derecha describiendo un arco, posiblemente no alcanzaran blanco pero pondría nerviosos a los soldados que avanzaban hacia la cabaña, mientras Vladimir desde las ventanas superiores intentaba derribar a alguno gracias al Dragunov SVD que poseía y al Mosin-Nagant que su padre le había restaurado y regalado. Derribó a varios pero por detrás no paraban de llegar más, no sabia de donde salían pero había muchos y con esas armas no podría hacerles frente.

14 ene 2012

Capitulo I Novena parte

- Como desees- Se oyó al otro lado del auricular- Acércate  a tu hijo, estate con él. Ahora mismo llegan los doctores.- Le dijo con voz suave pero sin levantar el dedo del gatillo.
Unos momentos antes de que Nastasha estuviera lo suficientemente cerca de su pobre hijo agonizante Nicolai empezó a hablar nuevamente, ella no le prestaba demasiada atención hasta que estando junto a su hijo agachándose lentamente por el dolor de rodilla escuchó.
- Mía o de nadie, todos morirán por tu culpa. Adiós.- el tono de voz de Nicolai en esta ocasión pocos lo conocían, ella sí, ya lo había oído años atrás cuando se alejó de él. Y parece que ha cumplido su promesa.
Una bala atravesó su pecho y con ello su corazón y mientras su vida se escapaba por segundos, recordó aquellos momentos.
- Nastasha ni se te ocurra dejarme- gritaba sin parar Nicolai- vuelve aquí ahora mismo o te juro que algún día acabare contigo y lo que te rodea. Además no eres nada, no tienes nada ni a nadie ¿qué vas a hacer?, ¿prostituirte? Nadie va a quererte nunca ¿me oyes? Si te largas mira siempre a tu espalda, puede que algún día este yo y te clave un cuchillo.-Amenazó gritando a la joven mientras esta dejaba atrás todo lo suyo y huía para salvar su vida.

12 ene 2012

Capitulo I Octava parte


- Está bien, lo siento, pero tranquilízate por favor. Hablemos. Casi me matas cuando estuvimos juntos recuerdas. Yo no lo he olvidado nunca. Él en cambio siempre me ha esperado y no me había dado cuenta nunca lo mucho que lo quiero hasta ese momento. Y no es que tenga algo en especial si no que lo es todo.-Contestó serena a cada una de las preguntas-
- Nastasha cuanto lo siento, de verdad… - y diciendo estas palabras apretó el gatillo del Dragunov con silenciador que llevaba en la furgoneta y el proyectil atravesó el joven cuerpo de Mijaíl muy cerca del corazón, Nicolai quería que muriera lentamente para que Vladimir lo viera.
Cuando Mijaíl se desplomó, Nicolai habló de nuevo.
- Nastasha querida, ¿quieres que tu hijo viva? Tienes dos opciones mata a Vladimir o convéncele de que se entregue y los mejores médicos del país lo atenderán inmediatamente, otra condición es que seas mía. Si incumples alguna de las dos Mijaíl perecerá y no tienes mucho tiempo la bala le ha rozado el corazón perforándole un pulmón, si quieres que viva date prisa.
- Nicolai eres un hijo de puta, no te ha bastado violarme una y otra vez durante todos estos años que aun vas a matar a mi hijo, Vladimir te… - una bala atravesó la pierna de Nastasha a la altura de la rodilla haciéndola caer.
- Te he dicho que no mencionaras su nombre, levántate te va a doler toda la vida pero sigues viva, dame las gracias, te queda poco tiempo o tu hijo morirá. -Le dijo secamente-
- Eres un cabrón –masculló entre dientes con un fuerte dolor en la rodilla, la bala había entrado y salido, se quitó la camisa de seda e hizo un tapón en la herida.
Se incorporó como pudo y girándose le dijo:
- No pienso hacer nada hasta que los doctores empiecen a estabilizarlo ahora mismo. Además prefiero morir hoy que hacerlo lentamente a tu lado, monstruo asesino de niños. Espetó con rabia y dolor en su timbre de voz y lágrimas en sus ojos.

9 ene 2012

Capitulo I Séptima parte


Nastasha volvió sobre sus pasos y cogió la mano de Mijaíl, comenzaron a andar y le dijo al oído:
- Vamos a ver a tu padre, no te separes de mí por favor.- Y fueron caminando sin prisa hacia el camino que llevaba a la cabaña.
Los vehículos los seguían siempre unos metros por detrás, de cuando en cuando Nicolai decía algo pero Nastasha no prestaba demasiada atención, intentaba pensar como despistarlo o engañarlo, pero sería capaz de matarla a ella y su hijo y luego quemar la montaña para que Vladimir saliera. Decidió seguirle la corriente un poco más, Vladimir no era tonto y estaría preparado, siempre lo estaba.
Ya casi había llegado al camino principal de acceso a la cabaña cuando de pronto Nicolai gritó:
- Detente, sepárate de tu hijo y camina unos metros por delante de él y despacio, nada de correr o le meto una bala por la nuca, avisada estas… y ni se te ocurra hacer ninguna señal o gesto fuera de lo normal o me lo cargo. Ahora continúa y ya sabes, despacio. –Calló, pero dejó abierto el comunicador.
Caminó lentamente, Vladimir ya tenia que haberla visto llegar pero no salió, o la había traicionado de verdad a ella y a su propio hijo, que no era nada probable, o se olía algo y estaba preparándose, por todo el camino había cámaras de seguridad instaladas por ellos mismos. Tenia que haber visto las furgonetas seguro.
Cuando estaba delante de la casa, Nicolai le ordenó de nuevo que se detuviera. Esta vez de manera diferente a las demás, acababa de utilizar el tono sensible y melancólico de la universidad.
- Nastasha para unos minutos quiero decirte unas cosas y quiero que Vladimir te vea bien. Habló con voz dulce. – Nastasha ¿por qué me abandonaste? ¿Por qué con él? ¿Qué tiene él que no tenga yo? Acabo de activar el micrófono del auricular puedes contestar. -Y esperó.
- ¡Nicolai eres un jodido hijo de puta! Nunca, ¿me oyes?, nunca estaría contigo. Eres un monstruo, me has destrozado, y no solo a mi, a mi pobre hijo también ¿quieres que te diga lo que Vladimir tiene que no tienes tu?- Preguntó, pero Nicolai la cortó.
- No digas su nombre u os mato a los dos ahora mismo, sabes que soy perfectamente capaz. –Gritó con rabia.-

3 ene 2012

Capitulo I Sexta parte


Se pasaron años y años inútilmente intentándolo todo, cada vez que estaban cerca cambiaban de localización solamente hacían que recibir todo tipo de comunicados y peticiones y Vladimir cumplió con todas aunque de nada le sirvió.
Llegó el final de la década de los ’90 y hacia años que la KGB ya no era más que un recuerdo pero Nicolai y los suyos aun seguían en el poder a las sombras de los demás.
Vladimir se cansó de ceder ante tales personas y a las exigencias de una agencia que ya no existía, desesperados ante tal situación Nicolai y los suyos tomaron medidas drásticas.
A varios kilómetros de la cabaña donde habían vivido durante tantos años, aparcaron tres furgonetas mono-volumen, de una de ellas salieron unos hombres que fueron hacia la parte de atrás de otra de las furgonetas y sacaron dos bultos, eran la esposa y el hijo de Vladimir. Nastasha que durante todo el viaje había estado sedada, se empezó a despertar cuando oyó un leve pitido en su oído. Al poco escuchó una voz familiar, era Nicolai pero no lo vio por ningún lugar cercano a ella, la voz le habló despacio pero contundente.
-Nastasha, soy Nicolai no puedes verme, llevas un auricular en el oído interno que solamente puedes oír tu.- Le comentó el científico. –No digas nada ya que no servirá y no te lo intentes quitar o tu hijo morirá delante de ti.-Siguió diciendo. –Verás solamente queremos a Vladimir, de ti ya sabemos todo lo que necesitábamos, nos ha costado pero gracias a Mijaíl lo conseguimos.- Hizo una leve pausa y comenzó a decir de nuevo. –Sabemos que tenéis la casa por estos parajes, pero no donde exactamente, simplemente llévanos hasta ella y te prometo que nadie más sufrirá daño alguno. Nunca he querido llegar a esto pero Vladimir te ha traicionado, se ha rendido y no quiere seguir ayudando con mis objetivos, es un cabezota y tu lo sabes, adelante enséñame donde se esconde esa rata.- Al acabar de decir la  frase se calló de repente.
Nastasha seguía un poco aturdida pero empezó a andar y de pronto otra vez la voz precedida por el leve pitido.
-Nastasha querida – dijo con voz dulce -¿por qué no vais Mijaíl y tu? Así no creo que haga ninguna locura…- Y cortó la comunicación.

Capitulo I Quinta parte

Con haber llegado unos minutos antes los podría haber sacado de allí casi sin problemas, pero ya estaban dentro, por suerte o por que así lo querían los dejaron pasar sin problemas, así que Vladimir se fue hacia el otro extremo del recinto para esperarlos y salir cuanto antes a él seguro no lo dejarían entrar. A unos pocos minutos de que pasaran los guardias dieron la voz de alarma los habían dejado pasar para poder darles caza gracias al barullo de gente en el interior de la gran sala y aun así llena hasta los topes. A los pocos segundos de dar la alarma los guardias empezaron a disparar contra el alto y enorme techo de la sala y los disparos retumbaron como si de cañones se trataran, la gente empezó a salir despavorida de la sala empujando a Mijaíl contra un pilar y dejándolo medio inconsciente en el suelo, Nastasha dejó de correr para socorrerlo y unos fuertes brazos la apresaron por la espalda, le pusieron una capucha en la cabeza mientras veía como levantaban a su hijo del suelo maniatado aunque solamente fuera un niño y los sacaron de la sala.
Vladimir que estaba fuera se quedó petrificado sin saber que hacer ante tal situación, su familia había sido apresada por sus antiguos camaradas y lo que fue peor es que en el coche donde los metieron su amigo y cómplice Nicolai estaba sentado en la parte delantera con un gran puro en la boca y unas enormes gafas de sol.
Salió corriendo hacia el vehículo para poder hablar con los seguidores de su padre para pedirles ayuda, aunque le fue muy difícil ya que Nicolai lo tenia todo muy bien planeado y estaban todos amenazados o incluso sus familias de muerte si ayudaban a Vladimir con algo, por pequeño que fuese, muy pocos se salvaban de tales amenazas y estos intentaron por todo ayudar en lo que pudieran.

2 ene 2012

Capítulo I. Cuarta parte

   Cuando despertó ya era muy tarde, pasaban varias horas del medio día. La noche había sido larga, interminable; las noticias y recuerdos de su padre le habían causado un tremendo insomnio... también recordó que a su madre nunca la conoció, pues murió al poco de dar a luz. El parto fue largo y doloroso y la mujer se debilitó mucho y no soportó tal esfuerzo.
   La dificultad para conciliar el sueño le costó más de lo que pensaba: al levantarse, vio que estaba solo en la cabaña y que en los alrededores no estaban tampoco ni su esposa ni su hijo; el coche de Nastasha no aparecía por ningún lado. Entró a toda prisa en la cabaña y buscó por todas partes las lleves de su vehículo... no estaban; Nastasha se las había llevado. Pero Vladimir cogió una copia que tenía guardada por si las perdía. De este modo salió a toda prisa carretera de Moscú, seguramente todavía estarían los dos en la fila para entrar al velatorio del fallecido; el problema es que agentes de la KGB tanto uniformados como de incógnito estarían rodeando el recinto. Media hora después, Vladimir ya había aparcado el automóvil cerca de la plaza y se acercó al centro de la misma para intentar avistarlos antes de que entraran.