5 jul 2012

Capítulo II continuación 4


-Tenga, mírese despacio, no queremos que ahora que está mucho mejor tenga un shock y vuelva una recaída.- Le indicó el doctor mientras la enfermera le acercaba un espejo de mano al paciente y se retiraba.
-Pero doctor, ¿me dice que ha pasado y por qué tanto misterio?- Se impacientó el hombre que ya se había repuesto.
-Todo a su tiempo, primero tiene que asimilar, en su nota estaba todo escrito y lo hicimos lo mejor que pudimos, se le aseguro, ha quedado mucho mejor que como entró.- Dijo Sokolov y le señaló el espejo con el gesto de que se mirara.
-¿Mi cara es esta? No la recuerdo, pero no me quedan marcas…- Se extrañó el paciente.
- Sí, señor, esa es su caray lo nuestro nos ha costado que le quedaran las menores marcas posibles, realmente estaba muy mal cuando llegó, las heridas del cuerpo… mejor en otro momento si le parece.- Sokolov desvió el tema como pudo.
-Mejor doctor, pero dígame, ¿Qué terapia voy a seguir? Necesito saber quien soy y salir de aquí, no se lo tome a mal.- Las dudas y preguntas se le amontonaban al hombre en su cabeza mientras observaba su rostro e intentaba reconocerse y ubicarse.
-Poco a poco camarada, nosotros tenemos las piezas y usted el puzle, recuperará lo perdido, no se preocupe.- Dijo sereno el doctor.
Pasaron los días entre pequeñas curas y sesiones de rehabilitación tanto física como psíquica, parecía estar ya recuperado del todo, al menos físicamente ya que los psicólogos no conseguían mejoría alguna y cedieron el paso a los psiquiatras mas especializados en el tema.
Se le realizaron sesiones supervisadas por Sokolov de hipnosis, regresión momentánea; pero nada parecía funcionar, así que decidieron darle el alta para ver como evolucionaba en la calle, con citas semanales en el hospital o incluso dos por semana en algunos casos.
No recordaba quien era pero sí tener conocimientos militares y científicos que además eran muy completos y complejos; lucha, armas, estrategia, química, física, tecnología avanzada aplicada; lo mejor de lo mejor.
Le dieron una nueva identidad, el gobierno le posicionó en un buen barrio de Moscú y le consiguió un trabajo en un centro de entrenamiento de jóvenes promesas, pero a él no le gustaba nada de eso, sabia que tenia que hacer algo pero no lo conseguía recordar.

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