-¿Qué te parece amigo,
esto no lo conocías verdad? Acabó cediendo después de muchas violaciones a ver
cual peor. - Le dijo Nikolai a un atónito Vladimir y sin darle tiempo a
reaccionar le pegó un tiro en el brazo.
Mientras Vladimir se desangraba
poco a poco en el suelo paralizado por las imágenes que estaba viendo y sin
poder hacer nada, Nikolai sacó de la pared un pequeño teclado, activó las luces
de emergencia y el monitor central que había permanecido apagado se encendió y
mostro una pantalla roja con una cuenta atrás, Nikolai como un loco empezó a reír
y a farfullar unas sandeces mientras tecleaba algo desde la pared, hasta que en
el monitor además de la cuenta atrás apreció una ventana que pedía una
contraseña, Vladimir se levantó del suelo y le dijo a su antiguo compañero:
-Te creía capaz de todo
pero de esto…
-¿Esto?, no es nada, hay
mucho más, una lástima que no lo vayas a poder ver como yo lo disfrute.- Le contestó
entre carcajadas de locura. –Mira a los dos nos queda sólo una bala, la bala
decisiva, esta noche uno de los dos morirá tu lo sabes y yo lo se. Pero si yo
caigo tu caerás conmigo, así que tu mismo te doy la oportunidad de acabar con
esto ahora mismo, dispárame.- Lo incitó Nikolai con una mirada de loco y
poniendo los brazos en cruz mostrándole el pecho.
A los pocos segundos con
rápidos movimientos ambos dispararon sus armas haciendo blanco en el contrario,
pasaron unos minutos antes de que nada ocurriera con los dos hombres tumbados
en el suelo, pero una sombra se deslizó por el despacho introduciendo una
contraseña en la pantalla de anulación “Nastasha”, se acercó luego al otro
cuerpo y alzándolo para colocarlo en el hombro salió del edificio por una
salida secreta volando poco después las cargas de C4 que se había colocado en
los pilares centrales como medida de seguridad secundaria.
Los dos hombres llegaron
al hospital casi muertos, el que llevaba el otro en brazos no podía hablar pues
tenía un tiro en el cuello que se lo impedía y el pañuelo que llevaba taponando
la herida le hacia más mal que bien. Entraron los dos a quirófano pero para uno
era demasiado tarde y solamente salió uno con vida.
A la semana el
superviviente despertó de la operación, la cara la tenía vendada y su voz parecía
diferente, llamó a la enfermera y esta llegó con el doctor Sokolov el cual se
presentó al convaleciente.
El doctor era alto y a
pesar de estar ya bien entrado en los cincuenta años era bastante atractivo,
moreno con escasas canas, solamente unas pocas aparecían desde las patillas,
poca barba aunque poblada, el pelo largo le caía sobre los hombros recogido en
una coleta.
-Buenos días señor
paciente me llamo Yuri Sokolov y soy su médico, no intente hablar la reconstrucción
ha sido difícil y todavía no está recuperado del todo, puede llamarme cuando
desee pulsando el botón de encima de su cabeza.- Le explicó el doctor.
El hospitalizado levantó la
cabeza y vio un botón que ponía “Doctor Sokolov”, seguro que comunica con el
despacho del payaso este sin pasar por las enfermeras pensó el herido, estaba
cansado, desorientado y muy mareado, se desplomó en la cama y se desmayó.
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