1 jul 2012

Capítulo II continuación 1


-¿Qué te parece amigo, esto no lo conocías verdad? Acabó cediendo después de muchas violaciones a ver cual peor. - Le dijo Nikolai a un atónito Vladimir y sin darle tiempo a reaccionar le pegó un tiro en el brazo.
Mientras Vladimir se desangraba poco a poco en el suelo paralizado por las imágenes que estaba viendo y sin poder hacer nada, Nikolai sacó de la pared un pequeño teclado, activó las luces de emergencia y el monitor central que había permanecido apagado se encendió y mostro una pantalla roja con una cuenta atrás, Nikolai como un loco empezó a reír y a farfullar unas sandeces mientras tecleaba algo desde la pared, hasta que en el monitor además de la cuenta atrás apreció una ventana que pedía una contraseña, Vladimir se levantó del suelo y le dijo a su antiguo compañero:
-Te creía capaz de todo pero de esto…
-¿Esto?, no es nada, hay mucho más, una lástima que no lo vayas a poder ver como yo lo disfrute.- Le contestó entre carcajadas de locura. –Mira a los dos nos queda sólo una bala, la bala decisiva, esta noche uno de los dos morirá tu lo sabes y yo lo se. Pero si yo caigo tu caerás conmigo, así que tu mismo te doy la oportunidad de acabar con esto ahora mismo, dispárame.- Lo incitó Nikolai con una mirada de loco y poniendo los brazos en cruz mostrándole el pecho.
A los pocos segundos con rápidos movimientos ambos dispararon sus armas haciendo blanco en el contrario, pasaron unos minutos antes de que nada ocurriera con los dos hombres tumbados en el suelo, pero una sombra se deslizó por el despacho introduciendo una contraseña en la pantalla de anulación “Nastasha”, se acercó luego al otro cuerpo y alzándolo para colocarlo en el hombro salió del edificio por una salida secreta volando poco después las cargas de C4 que se había colocado en los pilares centrales como medida de seguridad secundaria.
Los dos hombres llegaron al hospital casi muertos, el que llevaba el otro en brazos no podía hablar pues tenía un tiro en el cuello que se lo impedía y el pañuelo que llevaba taponando la herida le hacia más mal que bien. Entraron los dos a quirófano pero para uno era demasiado tarde y solamente salió uno con vida.
A la semana el superviviente despertó de la operación, la cara la tenía vendada y su voz parecía diferente, llamó a la enfermera y esta llegó con el doctor Sokolov el cual se presentó al convaleciente.
El doctor era alto y a pesar de estar ya bien entrado en los cincuenta años era bastante atractivo, moreno con escasas canas, solamente unas pocas aparecían desde las patillas, poca barba aunque poblada, el pelo largo le caía sobre los hombros recogido en una coleta.
-Buenos días señor paciente me llamo Yuri Sokolov y soy su médico, no intente hablar la reconstrucción ha sido difícil y todavía no está recuperado del todo, puede llamarme cuando desee pulsando el botón de encima de su cabeza.- Le explicó el doctor.
El hospitalizado levantó la cabeza y vio un botón que ponía “Doctor Sokolov”, seguro que comunica con el despacho del payaso este sin pasar por las enfermeras pensó el herido, estaba cansado, desorientado y muy mareado, se desplomó en la cama y se desmayó.

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