5 jul 2012

Capítulo III continuación 1


En la parte superior del gran congelador había un pequeño teclado y una pantalla que pedía cuatro dígitos, cómo iba a saber cuales eran era imposible, pero en la parte inferior del teclado observó un símbolo, el mismo que tenía la tarjeta del doctor.
Sacó la tarjeta de la cartera que llevaba en el bolsillo trasero del pantalón y la miró detalladamente, pero no vio nada a simple vista, pasando los dedos por una esquina cerca del símbolo notó como un relieve muy pequeño que no distinguía, del maletín que llevaba sacó un lápiz y rayó por encima para así descubrir cuatro pequeños números.
Los tecleó y la tapa empezó a ascender.
-Buenos días, supongo- dijo Sokolov desperezándose –es un poco temprano pero bueno, me parece que ya sabes quien eres ¿no…?
-¡Calla!- le ordenó el hombre que lo había despertado- yo he muerto igual que murió el otro, ahora ya no soy el mismo y te necesito para conseguir lo que quiero.
-Pero…- empezó a decir el doctor.
-Pero , nada, se quien eres y lo que eres, ya trabajabas para Alexander después de la Guerra Fría, te he visto en fotos, tienes tres opciones, yo cogería la “A” pero te las diré todas.
Opción “A” vienes conmigo libremente y me ayudas.
Opción “B” no vienes conmigo libremente pero de todas maneras lo haces.
Opción “C” te quedas aquí y mueres, y sí, se como hacerlo.
Tu decides “camarada”.- Dijo finalmente el autoritario hombre que no se había movido ni un centímetro cuando el amenazado ser le mostró sus afilados colmillos.
-Los tienes bien puestos muchacho, eso es verdad- gruñó el centenario vampiro- llevo años esperando a alguien como tu, te ayudaré, pero primero debemos ir al hospital.
-No te hace falta, donde vamos tienes sangre de sobra y fresca, no tienes que buscarla en un banco de sangre como un pobre busca comida en un contenedor. Sólo te pido una cosa, que lo que caces me lo traigas a mí para que consiga mis fines. ¿Trato?- Dijo el hombre levantando la mano mientras se hacia un corte y ofreciéndosela al vampiro.
-Como queráis “amo”.- Y chupó el corte.
-Muy bien prepara lo que necesites, partiremos lo antes posible.
      -Y usted señor ¿lo tiene todo?- Preguntó el vampiro limpiándose la boca con el reverso de la mano.

Capítulo III (provisional)


La chimenea dejó al descubierto la entrada a lo que parecía ser un profundo, oscuro y húmedo sótano; de las paredes colgaban antorchas que mal iluminaban el camino de bajada por un pasillo angosto y unas empinadas escaleras por las que seguía el rastro de sangre sin perderse, bajo del todo lo que descubrió no acabó de gustarle, demasiado tétrico para él, una sala enorme rodeada de columnas cargadamente decoradas , tapices enormes colgaban del techo de la gruta para descender hasta casi tocar el suelo, de color rojo con detalles en negro y en el centro como unido por las columnas un gran ataúd negro, se acercó no con miedo si no con impaciencia, miró el reloj, si era lo que pensaba aun tardaría en abrirse por si solo.
Se colocó al lado y puso las dos manos encima, estaba frio como el hielo y sin embargo era de madera o lo parecía, empujó la tapa con todas sus fuerzas pero sólo se movió un poco, buscó un apoyo, en una esquina encontró una tubería de canalización un poco suelta, con ingenio consiguió romperla teniendo en un extremo una punta la cual poder clavar para tener más fuerza pero estaba muy oxidada y a las dos forzadas se partió cayendo de espaldas contra el suelo, con tan buena suerte que fue a parar al lado de una especie de palanca de acero templado, eso no se partiría fácilmente.
Golpeó, forzó, forcejeó tanto como pudo y a los diez minutos sin pausa consiguió mover una esquina y un aire frio salió de dentro.
-Ya lo tengo, seguro que está ahí dentro ya que está igual que hace tantos años atrás.- Dijo para sí el allanador.
Metió la palanca en el hueco conseguido y con todas sus fuerzas levantó la tapa astillándola al salir despedida y caer contra el suelo, lo que vio después no se lo esperaba, un congelador gigante, tan grande como para meter dos cuerpos en él y dentro, dormido tranquilamente estaba Yuri Sokolov.

Capítulo II continuación final


Pasaron los años y todo seguía igual, no evolucionaba su estado, seguía enseñando pero nada estimulaba sus recuerdos.
Una noche que se quedó hasta tarde preparando unas pruebas para los alumnos al día siguiente al volver en el coche, un animal se le cruzó y dio un volantazo estreyándose lateralmente su vehículo contra un árbol, el golpe que se llevó en la cabeza le hizo recordar todo, quedó dos horas inconsciente, por la mañana cuando despertó aunque un poco dolorido, revisó el automóvil y vio que el golpe no fue tan fuerte, sólo tenia rasguños, así que condujo hacia el hospital donde trabajaba Sokolov, al llegar le dijeron que no estaba que ese día trabajaba de noche, así que decidió ir a su casa a buscarlo.
Se metió en el coche y condujo lo más rápido que pudo para llegar a la casa del doctor, este le había dado una tarjeta que decía donde encontrarlo si necesitaba hablar alguna vez, encontró la puerta abierta pero dentro no había nadie.
Subió por las escaleras al dormitorio pero estaba impoluto, nadie lo gastaba en años parecía a juzgar por las marcas de polvo; pero en la cocina si que encontró señales de al menos una cena romántica, no muy antigua, dos copas, una botella de vino, velas buena vajilla…
Revisando la casa antes de irse, encontró unas manchas en el suelo cerca del sofá, las manchas parecían sangre y efectivamente lo eran y recientes además, encontró un rastro que seguir que lo llevó hacia una chimenea poco gastada, pero algo no cuadraba en ese lugar de la casa, aunque todos los muebles de la casa eran modernos, vivos; la chimenea tenía un aire retro que no se había tocado; candelabros, fotos de familia muy antiguas, ganchos para las herramientas… una esquina parecía rozar con la pared dejando una marca, la miró con detenimiento y vio un candelabro ligeramente inclinado, lo tocó y la chimenea se deslizó como si no fuera de piedra.

Capítulo II continuación 4


-Tenga, mírese despacio, no queremos que ahora que está mucho mejor tenga un shock y vuelva una recaída.- Le indicó el doctor mientras la enfermera le acercaba un espejo de mano al paciente y se retiraba.
-Pero doctor, ¿me dice que ha pasado y por qué tanto misterio?- Se impacientó el hombre que ya se había repuesto.
-Todo a su tiempo, primero tiene que asimilar, en su nota estaba todo escrito y lo hicimos lo mejor que pudimos, se le aseguro, ha quedado mucho mejor que como entró.- Dijo Sokolov y le señaló el espejo con el gesto de que se mirara.
-¿Mi cara es esta? No la recuerdo, pero no me quedan marcas…- Se extrañó el paciente.
- Sí, señor, esa es su caray lo nuestro nos ha costado que le quedaran las menores marcas posibles, realmente estaba muy mal cuando llegó, las heridas del cuerpo… mejor en otro momento si le parece.- Sokolov desvió el tema como pudo.
-Mejor doctor, pero dígame, ¿Qué terapia voy a seguir? Necesito saber quien soy y salir de aquí, no se lo tome a mal.- Las dudas y preguntas se le amontonaban al hombre en su cabeza mientras observaba su rostro e intentaba reconocerse y ubicarse.
-Poco a poco camarada, nosotros tenemos las piezas y usted el puzle, recuperará lo perdido, no se preocupe.- Dijo sereno el doctor.
Pasaron los días entre pequeñas curas y sesiones de rehabilitación tanto física como psíquica, parecía estar ya recuperado del todo, al menos físicamente ya que los psicólogos no conseguían mejoría alguna y cedieron el paso a los psiquiatras mas especializados en el tema.
Se le realizaron sesiones supervisadas por Sokolov de hipnosis, regresión momentánea; pero nada parecía funcionar, así que decidieron darle el alta para ver como evolucionaba en la calle, con citas semanales en el hospital o incluso dos por semana en algunos casos.
No recordaba quien era pero sí tener conocimientos militares y científicos que además eran muy completos y complejos; lucha, armas, estrategia, química, física, tecnología avanzada aplicada; lo mejor de lo mejor.
Le dieron una nueva identidad, el gobierno le posicionó en un buen barrio de Moscú y le consiguió un trabajo en un centro de entrenamiento de jóvenes promesas, pero a él no le gustaba nada de eso, sabia que tenia que hacer algo pero no lo conseguía recordar.

4 jul 2012

Capítulo II continuación 3


-Buenos días ¿puede levantarse por usted mismo o mejor le hago llamar un carro? vamos a dar  una vuelta y que le de el aire fresco, no tardaremos en quitarle las vendas, evoluciona favorablemente y más rápido de lo esperado.- Le dijo el doctor desde la puerta con un ademán para que lo siguiera.
El paciente hizo un gesto como para levantarse y al principio le fallaron las piernas pero apoyándose en la barra del gotero se pudo sujetar sin problemas y comenzó a andar poco a poco detrás del doctor.
-Sígame por este pasillo, después iremos a la sala de curas y le quitaremos las vendas del cuerpo.- Dijo Sokolov sin siquiera darse la vuelta. –Su camarada… cómo se lo digo, no lo consiguió pero gracias a él usted sigue con vida, nos costó reconstruirle pero lo conseguimos, eso sí necesitará un tiempo para acostumbrarse a lo nuevo que le espera, no se preocupe por el cuerpo del otro, nos ocupamos de él limpiamente y según sus creencias, la documentación de los dos ya no sirve, se le asignará otra cuando se recupere.- El doctor hablaba y hablaba, el paciente asimilaba lo que podía mientras caminaba poco a poco con dolor.
Subieron por el ascensor y llegaron a las plantas superiores, salieron a la azotea.
-¿Qué le parece el aire fresco?- preguntó el doctor.
-Sienta bien poder respirarlo de nuevo, doctor ¿qué me pasó realmente?- Contestó con voz todavía ronca y con tirones en los puntos.
-Todo a su tiempo, ahora toca bajar para que le curemos querido camarada.- Le dijo señalando el ascensor cogiéndolo afectuosamente por el hombro.
-Doctor ¿por qué me llama camarada? si no le conozco.- Preguntó el hospitalizado un poco sorprendido por las continuas palabras del médico.
-Porque lo somos, aunque usted no me recuerde yo a ustedes dos sí, es una lástima que el otro falleciera.- Dijo Sokolov tristemente afectado.
-¿El otro? ¿y el nombre? yo ya no recuerdo ni quién soy.- Se extrañó el hombre de la venda.
-Es normal que no recuerde pero con el tiempo saldrá todo y recordará, ahora si no le importa bajemos y déjenos hacer nuestro trabajo.- Insistió Sokolov.
-Muy bien doctor, no se por qué pero me fio de usted.- Asintió levemente y comenzó  a andar.
-Excelente, hoy dormirá sin vendas y la quitaremos los puntos y las vías, así poco a poco podrá ir comiendo sólido de nuevo.- Detallaba el doctor mientras bajaban a la sala de curas.
Bajaron los pisos y llegaron a una sala donde esperaban tres enfermeras, indicaron al paciente que se recostara en una camilla cercana y que se relajara. Las enfermeras lo ataron de pies y manos pues las vendas apegadas le podían hacer daño al ser retiradas y no debía moverse, una vez sujeto empezaron a mojar las vendas y las retiraron con sumo cuidado, el bello rostro del paciente ya no lo era tanto pero conservaba su esencia y su mirada, una vez retiradas las vendas prosiguieron limpiando heridas, quitando costras y piel muerta  y luego finalmente los puntos, una vez acabada toda operación incorporaron al paciente y le ofrecieron agua, cuando hubo bebido y se recuperó un poco le ofrecieron un espejo de mano.

2 jul 2012

Capítulo II continuación 2


-Enfermera vigílelo, si se despierta tranquilícelo y llámeme inmediatamente, esta así por la medicación, lleva mucha droga en el organismo, tenemos que evitar que le duela o podríamos perderlo en un shock, que no le falten ni el suero ni los analgésicos, todavía es muy pronto para cantar victoria casi lo hemos traído de entre los muertos.- Le ordenó el doctor a la joven enfermera que lo acompañaba, a lo que está salió corriendo de la habitación en busca de un carro donde poner todo lo necesario para los cuidados del enfermo.
Se quedaron solos en la estancia el doctor y el desmayado paciente, el primero se acercó a la cama y observo las constantes vitales del segundo en el monitor.
-Resista camarada, hay que averiguar que les a pasado a los dos, descuide que cuando lo pueda asimilar le contare lo del otro, ahora descanse.- Le dijo al convaleciente apoyando una mano en el hombro y regulando la salida del gotero salió de la habitación saludando al enfermo con honores militares.
A los pocos días se despertó solo en la habitación del hospital, le dolía todo, estaba confuso y desorientado, recordaba poco o nada de las últimas semanas solamente el tiroteo y la explosión después nada, ¿había sobrevivido a la explosión?, eso parecía pero a costa de quién y cómo.
Ese día transcurrió tranquilo, sin visitas, aunque por la tarde ya casi entrando en la noche se acercó de visita el doctor.
-Hola, me presento de nuevo soy el doctor Sokolov, Yuri Sokolov.- Dijo con una sonrisa en la cara.
-Hola, supongo, me acuerdo vagamente de su cara doctor…- dijo el paciente y la venda le rozó la piel produciendo con el tacto un ligero dolor.
-Sokolov, doctor Sokolov, realmente no se acuerda de nada ¿verdad?- Comentó el doctor sin sorprenderse. - Por la mañana vendré para llevarle a quitarle las vendas, descanse.

1 jul 2012

Capítulo II continuación 1


-¿Qué te parece amigo, esto no lo conocías verdad? Acabó cediendo después de muchas violaciones a ver cual peor. - Le dijo Nikolai a un atónito Vladimir y sin darle tiempo a reaccionar le pegó un tiro en el brazo.
Mientras Vladimir se desangraba poco a poco en el suelo paralizado por las imágenes que estaba viendo y sin poder hacer nada, Nikolai sacó de la pared un pequeño teclado, activó las luces de emergencia y el monitor central que había permanecido apagado se encendió y mostro una pantalla roja con una cuenta atrás, Nikolai como un loco empezó a reír y a farfullar unas sandeces mientras tecleaba algo desde la pared, hasta que en el monitor además de la cuenta atrás apreció una ventana que pedía una contraseña, Vladimir se levantó del suelo y le dijo a su antiguo compañero:
-Te creía capaz de todo pero de esto…
-¿Esto?, no es nada, hay mucho más, una lástima que no lo vayas a poder ver como yo lo disfrute.- Le contestó entre carcajadas de locura. –Mira a los dos nos queda sólo una bala, la bala decisiva, esta noche uno de los dos morirá tu lo sabes y yo lo se. Pero si yo caigo tu caerás conmigo, así que tu mismo te doy la oportunidad de acabar con esto ahora mismo, dispárame.- Lo incitó Nikolai con una mirada de loco y poniendo los brazos en cruz mostrándole el pecho.
A los pocos segundos con rápidos movimientos ambos dispararon sus armas haciendo blanco en el contrario, pasaron unos minutos antes de que nada ocurriera con los dos hombres tumbados en el suelo, pero una sombra se deslizó por el despacho introduciendo una contraseña en la pantalla de anulación “Nastasha”, se acercó luego al otro cuerpo y alzándolo para colocarlo en el hombro salió del edificio por una salida secreta volando poco después las cargas de C4 que se había colocado en los pilares centrales como medida de seguridad secundaria.
Los dos hombres llegaron al hospital casi muertos, el que llevaba el otro en brazos no podía hablar pues tenía un tiro en el cuello que se lo impedía y el pañuelo que llevaba taponando la herida le hacia más mal que bien. Entraron los dos a quirófano pero para uno era demasiado tarde y solamente salió uno con vida.
A la semana el superviviente despertó de la operación, la cara la tenía vendada y su voz parecía diferente, llamó a la enfermera y esta llegó con el doctor Sokolov el cual se presentó al convaleciente.
El doctor era alto y a pesar de estar ya bien entrado en los cincuenta años era bastante atractivo, moreno con escasas canas, solamente unas pocas aparecían desde las patillas, poca barba aunque poblada, el pelo largo le caía sobre los hombros recogido en una coleta.
-Buenos días señor paciente me llamo Yuri Sokolov y soy su médico, no intente hablar la reconstrucción ha sido difícil y todavía no está recuperado del todo, puede llamarme cuando desee pulsando el botón de encima de su cabeza.- Le explicó el doctor.
El hospitalizado levantó la cabeza y vio un botón que ponía “Doctor Sokolov”, seguro que comunica con el despacho del payaso este sin pasar por las enfermeras pensó el herido, estaba cansado, desorientado y muy mareado, se desplomó en la cama y se desmayó.

Capítulo II (provisional)


Seguro y tranquilo como él solo se agachó lo más que pudo y aguzó el oído, tardó un poco en acostumbrarse a la oscuridad pero distinguía algunas formas y se conocía el despacho, recogió unas pequeñas piedras desprendidas de la columna a causa de los disparos y las lanzó al otro lado de la sala lo más rápido que pudo, el ruido desvió la atención de Vladimir y se pudo mover con cuidado, esta vez había funcionado, la siguiente posiblemente no.
Por el suelo cual serpiente llegó a un rincón en le cual no parecía haber nada, tiró el Colt y recogió de una trampilla una Makarov y los cargadores, dejó potencia por capacidad ya que tener que recargar cada seis disparos podía ser su perdición.
Vladimir lo vio pero no quería desvelar su posición ya que ahora conocía lo que tramaba ese loco.
Empezó otra vez el tiroteo, cada vez con menos tiempo y sin casi munición, Nikolai estaba en las últimas, exhausto, herido aunque no de gravedad y casi sin munición, pero sabia que Vladimir también lo estaba, no quedaba más de media hora, así que Nikolai fue corriendo hacia el cuadro que Vladimir había destrozado con el disparo y lo tiró al suelo, dejando ver unas pantallas que deslumbraron la habitación y a Vladimir que se quitó las gafas como pudo, los ojos le dolían por la intensa luz que entró por los lentes de las gafas, estaba tirado en el suelo y oía unas voces conocidas.
-¿Nikolai? ¡Eres tú! ¿Pero que coño te ha pasado? No te acerques a mi o chillo. – Dijo una voz de mujer.
-Chilla cuanto quieras cariño ahora eres mía y nadie va a hacer nada por ti. – Dijo la voz clara de un más joven Nikolai.
- ¿Dónde estoy y mi hijo, dónde se encuentra?- Ahora se oyó claramente que la mujer era Nastasha.
Vladimir se incorporó frotándose los ojos y vio que en los monitores aparecía Nastasha sentada en una cama y Nikolai de espaldas quitándose la ropa mientras entran dos hombres, tumban a Nastasha en la cama y la atan fuertemente de pies y manos con las piernas bien separadas, después Nikolai se gira a los hombres y les ordena marcharse, cierra la puerta con llave desde dentro y se prepara mientras la mujer se retuerce intentando tapar inútilmente sus partes más íntimas con las piernas.
-No seas idiota, relájate y disfruta como voy a hacer yo o te dolerá más de lo que piensas Se oye al joven Nikolai mientras se acerca desnudo con su miembro al descubierto hacia la cama con intenciones y miradas de ardiente deseo.

(Provisional) Capítulo I última parte


-¡Vladimir!, tienes menos de una hora para salir del edificio y por arriba no puedes, los ascensores están desconectados y todos los guardas te están esperando en los diferentes pisos, si pasada la hora no has conseguido salir de aquí el edificio se cerrará contigo dentro y volará por los aires.- Informó tranquilo Nikolai y disparó dos balas hacia la zona donde se encontraba Vladimir.
- No te preocupes por mi, pedazo de cabrón. ¡Tengo tiempo de sobra para acabar contigo y salir de aquí!, me has subestimado como siempre. – Le contestó Vladimir mientras disparaba un par de veces contra la columna con la esperanza de que fuera hueca y le acertara.
Con tan mala fortuna que las columnas eran compactas, lo tenía que hacer salir si quería acabar con esto de una vez por todas. La noche era muy cerrada y por los ventanales no entraba nada de luz del exterior, suerte que llevaba gafas de visión térmica y de visión nocturna en la bolsa, con apagar las luces ye tendría lo suficiente como para acercarse y no ser visto.
-Yo no soy tan fácil como lo fue la zorra de Nastasha. – Lo incitó Nikolai.
-¡Ya te he dicho que no hables así de ella, no tienes tal derecho! – Dijo Vladimir mientras lanzaba dos granadas de fragmentación contra la lámpara del techo que iluminaba el despacho y disparaba a los controles de la luz. – Ahora estas a mi merced como tuviste tu a Nastasha y al pobre Mijaíl, ha llegado tu hora.- Se calló, se colocó las gafas de visión nocturna, corrió hacia la puerta y la cerró por dentro, a Nikolai no le importó lo más mínimo todo esto, no se movió ni un ápice, es como si lo llevara esperando largo tiempo.

30 jun 2012

(Provisional.) Capítulo I decimoquinta parte


-¿No quieres sentarte, por qué no lo hablamos tranquilamente? ¿Tanto me odias? -Preguntó Nikolai con una media sonrisa en la boca.
- ¿Pero qué estupideces dices? Lo que no se, es como no he apretado ya el puto gatillo y... ¿odio? No, no es odio lo que siento hacia a ti, es lástima. Supongo que espero que me supliques por tu vida o algo. -Respondió Vladimir con rabia en la voz.
-¿Suplicar yo?, no digas sandeces, no lo he hecho nunca, no voy a empezar antes de morir- Y se echó a reír a carcajadas.
- Para -le ordenó Vladimir.
- ¿O si no…?- Comenzó a preguntar Nikolai mientras reía como un loco al tiempo que Vladimir le propinó un tiro muy cercano a la cabeza, destrozando un cuadro que tenía colgado detrás.
- Ha sido un aviso, la siguiente bala lleva escrita tu nombre, grandísimo hijo de puta.- Dijo Vladimir sin dejar de apuntarle firmemente.
- ¿Te convertirías en mi por vengar a esa… mujercita tuya?- Midió sus palabras pues quería verlo sufrir más antes de asestarle un tiro con el revólver Colt que tenia debajo de la mesa.
- No hables así de Nastasha, no tienes ningún derecho a hacerlo.- Y le asomaron por los ojos unas lágrimas que nublaron su visión al salir.
Había tocado el punto débil, tenía que controlarse, pero antes de poder hacer nada la mesa voló por los aires empujada por Nikolai y un disparo golpeó el pecho de Vladimir parado por el chaleco antibalas que llevaba.
Aunque el chaleco paró el impacto, al caer al suelo un dolor agudo le recorrió todo el costado, apretó el gatillo con dolor y tres impactos de bala atravesaron la mesa tumbada y astillaron la madera, Nikolai no había sido alcanzado y una sombra se deslizó detrás de una de las columnas que decoraban el amplio despacho, sin dejar de disparar aun no mirando donde hacia blanco, al llegar detrás de la columna se puso a recargar el tambor del Colt así que Vladimir tendría unos segundos extra para ponerse a cubierto, sabía que no se lo pondría nada fácil, Nikolai lo quería muerto y casi lo consigue una vez, ahora no dudaría.

29 jun 2012

Capítulo I decimocuarta parte (provisional)


Descendió por el cielo nocturno sobre la azotea del edificio donde se encontraba el asesino de su familia escondido tras muchos hombres, dejó sin sentido a los dos patrullas que pululaban por la zona y los amordazó a unas fuertes tuberías, les despojó de sus armas y se llevó unos comunicadores para conocer así los movimientos de los soldados restantes. Según los planos encontrados en la casa del lago, el despacho debía estar en un piso intermedio entre el 65 y el 69 pero no conocía su ubicación exacta pues el edificio había tenido muchas reformas, las últimas sin finalizar; razón para que en ese piso no buscara, bajó los cinco primeros pisos sin complicaciones, al llegar al piso setenta la presencia de seguridad ya era más cuantiosa, cámaras a cada esquina que no tardo en deshabilitar gracias a los inhibidores de frecuencia y los saturadores de red eléctrica que colocaba por las paredes.
Con la pistola de dardos somníferos M9 desplomó a varios hombres de la seguridad del edificio y mató con la Makarov a varios otros que acudieron cuando alguno daba la alarma silenciosa del piso.
En el piso sesenta y siete la seguridad era nula, algo iba mal y al dar unos pasos por el pasillo la luz se encendió de pronto y los altavoces de megafonía chirriaron para dar paso a una voz conocida que habló después de una risa ahogada, era Nikolai
-         ¿Quién iba a imaginar que David fuese Goliat? – Habló inclinándose hacia el micrófono quitándose el puro de la boca.- Estas en el piso correcto, sólo te queda encontrar el despacho, ¿te voy preparando algo de beber? Viejo amigo- dijo esta vez con su habitual tono sarcástico, cosa que enfureció más a Vladimir si esto era posible.
Recorrió todo el pasillo y abrió puerta a puerta pero nadie había en ningún despacho, cuando de pronto en uno de los rincones de uno de los despachos centrales vio como por debajo de una estantería asomaba un pequeño rayo de luz, se acercó y observo los libros detalladamente, uno en concreto le llamó la atención, era uno de los favoritos de Nastasha que le había regalado cuando eran jóvenes durante un periodo de relax en los estudios.
Lo intentó sacar y un mecanismo aparto a un lado la estantería dejando ver unas escaleras que llevaban a otro piso, ahí debía de estar Nikolai.
Subió por las escaleras pistola en mano, por fin había llegado el momento de verle la cara al tarado de Nikolai, éste sin pensarlo le ofreció un asiento de manera formal y le acercó por la mesa un vaso de vodka, acciones que Vladimir rechazó abiertamente sin dejar de apuntar con su pistola a la frente del anfitrión de la reunión. 

Capítulo I decimotercera parte (provisional)


El camino no iba a ser precisamente tranquilo, las montañas eran peligrosas sin nieve así que con estas tormentas no sería nada sencillo.
Además el combustible sería escaso y las provisiones casi nulas durante todo el viaje. Decidió después de revisar la furgoneta y el combustible restante en el deposito y el los pequeños contenedores que había en la parte de atrás, que haría la mitad del camino por vías principales pero con sumo cuidado y el resto por carreteras secundarias, descansando lo suficiente llegaría en un par de días.
Ya hacia horas que había dejado Moscú y no veía ningún control militar ni de ninguna otra clase, o el nivel de alerta era bajo o le dejaban pasar sin revisar el vehículo, a los dos días de viaje cansado y con bastante hambre llegó a la casa, pequeña, pero confortable.
Cogió la llave que se guardaba en el buzón y bajó al sótano donde Alexander lo guardaba todo a varios niveles por debajo de la casa y pasando por un pequeño laberinto de pasillos y puertas que no llevaban a ningún lugar; allí abajo tenia todo lo necesario: municiones, armas, chalecos, ropa, provisiones… esta vez no seria él quien saliera huyendo cual rata que escapa de un peligro inminente, además la vuelta no le preocupaba, lo haría en avioneta y saltaría en paracaídas encima del edificio. El piloto automático de la aeronave se encargaría de estrellar el artefacto cerca de un lugar desierto donde no causara grandes desperfectos.

10 abr 2012

Provisional (Capítulo I. Duodécima parte)


Continuó andando sin descanso durante horas, la parte del túnel por la que había entrado estaba derrumbada solamente podía seguir hacia delante, le dolían los pies y los párpados le pesaban, descargó la mochila en un recoveco y descansó durante un rato.
 A la mañana siguiente se encontraba en su destino.
Llegó a unas cuevas donde tenia preparado para él y su familia un escondrijo, ahora sólo lo utilizaría el, dejó pasar la tormenta y fue a buscar los cadáveres para darles digna sepultura.
La que antes era una hermosa cabaña, ahora era desolación y muerte, los árboles que quedaban en pie, se encontraban en muy mal estado, pero al menos había conseguido lo que quería, que le dieran por muerto, así después de enterrar a su familia tendría tiempo de vengarla.
Todo el tiempo había trabajado para que la ira no se apoderara de él, pero esto le había llevado a su propio límite y sus ojos ya no reflejaban ternura y paz si no odio.
Tenía claro donde se escondía el cobarde de Nikolai y que seguramente si atacaba ahora; cansado y sin armas no llegaría a su despacho o posiblemente lo mataría antes de que pudiera entrar, pero tenía que ir, necesitaba vengar a su familia y morir en el intento valdría la pena.
Después de dar sepultura a la mujer que nunca había dejado de amar y a su joven hijo, “un padre nunca debería tener que enterrar a su hijo”, se repetía una y otra vez mientras tiraba arena y nieve desde lo alto del hoyo, descansó unos días en las cuevas buscando la mejor solución y un plan de ataque eficiente, como le había enseñado su padre.
Pensando, recordó la casa del lago Onega cerca de Petrozacodsk a casi 1000 Km de Moscú, el problema sería el llegar allí, tantos kilómetros no los podía hacer a pie, moriría congelado, los transportes públicos estaban descartados, seguramente lo descubrirían antes de llegar a San Petersburgo, así que sólo restaba en vehículo particular pero ¿cuál? No le quedaba ninguno, había volado todo por los aires, posiblemente montaña abajo quedara alguna de las furgonetas de los hombres de Nikolai pero no las tenia todas con él, en el caso de que quedara alguna la tendía que revisar a conciencia por si llevara algún localizador, no quería que lo descubrieran tan pronto después de tanto esfuerzo.
     Y aún con vehículo la ruta sería peliaguda, las carreteras principales solían estar controladas por los militares y el gobierno y las carreteras secundarias estarían intransitables por las tormentas habría que arriesgar mucho pero al menos tendría una posibilidad si llegaba al lago y se rearmaba.

8 abr 2012

Provisional (capítulo I. Undécima parte)


Después de derribar a muchos, pocos conseguían a pesar del reflejo de la nieve y los trajes de camuflaje blancos pasar bajo la mirilla de los rifles y seguir con vida, la noche estaba llegando y tendrían que parar el asalto para recuperarse y volver a atacar, la noche sería fría por lo que si no atacaban acamparían alejados y eso Vladimir lo tenía previsto.
En un principio la noche comenzó tranquila, las PKM ya hacia horas que no tenían munición y ahora se oía perfectamente el aire entre las ramas desnudas y secas, el crujir de la nieve a cualquier leve pisada, seguramente en poco tiempo estaría rodeado y se reuniría con su familia, tenia hambre, frío y se quedaba sin munición; la sobrante artillería estaba en el cobertizo que los soldados habían hecho volar en pedazos para que no pudiera escapar con el vehículo, el plan del asalto no le estaba saliendo como esperaba y había pensado incluso en rendirse o suicidarse, pero apunto de apretar el gatillo de su Makarov vio en la mesita la foto de familia en el bautizo de Mijaíl y se levantó del suelo, cargó con las armas y empezó a disparar desde las ventanas gritando:
-  ¡Si he de morir, moriré luchando por lo que quiero y vosotros no seréis quienes acabareis conmigo! -
Los asaltantes aunque muchos, retrocedían varias veces ante estos repentinos ataques, las granadas volaban por las ventanas y luego se cerraban y no dejaban entrar nada, por unos orificios pequeños asomaban los cañones de las armas, las defensas estaban bien logradas.
Entrada la noche y con varios momentos de descanso en los que Vladimir contaba la munición que le quedaba, preparó la posible venida e intromisión a la cabaña.
Horas después pasada la media noche, se activó la cuenta atrás de un potente explosivo que destruiría toda la cabaña y parte de los alrededores donde se encontraban los soldados, como no había dejado de nevar los cuerpos de Nastasha y Mijaíl estarían a salvo debajo de la nieve que los cubría, cogió un mapa y marcó la posición en el trozo de papel, en una pequeña mochila metió provisiones para unos días y la poca munición que le quedaba y las armas que podía llevar a cuestas, estaba cansado, colgó de las ventanas telas blancas en señal de rendición y se sentó a esperar cerca de la chimenea.
El cebo estaba colocado, la presa tendría que salir a cazar, llegaron los primeros soldados activando mediante un cable poco visible la aproximación lenta pero decidida del detonador, Vladimir se levantó del sillón, se metió en la chimenea y desapareció dejando un muñeco a su imagen y semejanza en el sillón de al lado, no había avanzado por el túnel ni cien metros cuando de pronto todo tembló, unas pequeñas piedras y polvo del techo le sacudieron en la cabeza y aceleró el paso, no se había metido ahí para que fuera su tumba, el túnel de la vieja mina no aguantaría mucho más.

15 ene 2012

Capitulo I Décima parte


En cuanto la mujer y el niño murieron a causa de los impactos de bala y la pérdida de sangre, Nicolai se esfumó en la furgoneta no sin antes enviar a sus hombres hacia la cabaña para apresar o matar a Vladimir. Y estos que fueron confiados en que a causa de la escena que acababa de vivir su presa estaría destrozada, se equivocaron y Vladimir activó todas las defensas que poseía la cabaña instaladas por si mismo, así como las trampas en las que caerían sin remedio esos pobres hombres que solamente recibían órdenes.
Quitó los doble fondo de armario donde guardaba las armas y las dispuso en su casa como mejor pudiera defenderse junto con bastante munición para soportar un ataque bastante contundente, las armas más fuertes las puso en el segundo piso ya cargadas para ahorrar un tiempo precioso que necesitaría para su defensa, se colocó el chaleco de protección que perteneció a su padre y en los bolsillos del mismo metió cartuchos de escopeta y cargadores para los subfusiles y las pistolas, no le cabían muchos así que los demás estarían repartidos por la propia casa.
Las metralletas pesadas estaban entre los árboles, fuera de la casa modificadas con un detector de movimiento y otro de presión alrededor de las mismas, así que cuando los soldados enviados por Nicolai empezaron a pisar el radio de ataque de las PKM, estas se dispararon automáticamente como se había programado anteriormente yendo de izquierda a derecha describiendo un arco, posiblemente no alcanzaran blanco pero pondría nerviosos a los soldados que avanzaban hacia la cabaña, mientras Vladimir desde las ventanas superiores intentaba derribar a alguno gracias al Dragunov SVD que poseía y al Mosin-Nagant que su padre le había restaurado y regalado. Derribó a varios pero por detrás no paraban de llegar más, no sabia de donde salían pero había muchos y con esas armas no podría hacerles frente.

14 ene 2012

Capitulo I Novena parte

- Como desees- Se oyó al otro lado del auricular- Acércate  a tu hijo, estate con él. Ahora mismo llegan los doctores.- Le dijo con voz suave pero sin levantar el dedo del gatillo.
Unos momentos antes de que Nastasha estuviera lo suficientemente cerca de su pobre hijo agonizante Nicolai empezó a hablar nuevamente, ella no le prestaba demasiada atención hasta que estando junto a su hijo agachándose lentamente por el dolor de rodilla escuchó.
- Mía o de nadie, todos morirán por tu culpa. Adiós.- el tono de voz de Nicolai en esta ocasión pocos lo conocían, ella sí, ya lo había oído años atrás cuando se alejó de él. Y parece que ha cumplido su promesa.
Una bala atravesó su pecho y con ello su corazón y mientras su vida se escapaba por segundos, recordó aquellos momentos.
- Nastasha ni se te ocurra dejarme- gritaba sin parar Nicolai- vuelve aquí ahora mismo o te juro que algún día acabare contigo y lo que te rodea. Además no eres nada, no tienes nada ni a nadie ¿qué vas a hacer?, ¿prostituirte? Nadie va a quererte nunca ¿me oyes? Si te largas mira siempre a tu espalda, puede que algún día este yo y te clave un cuchillo.-Amenazó gritando a la joven mientras esta dejaba atrás todo lo suyo y huía para salvar su vida.

12 ene 2012

Capitulo I Octava parte


- Está bien, lo siento, pero tranquilízate por favor. Hablemos. Casi me matas cuando estuvimos juntos recuerdas. Yo no lo he olvidado nunca. Él en cambio siempre me ha esperado y no me había dado cuenta nunca lo mucho que lo quiero hasta ese momento. Y no es que tenga algo en especial si no que lo es todo.-Contestó serena a cada una de las preguntas-
- Nastasha cuanto lo siento, de verdad… - y diciendo estas palabras apretó el gatillo del Dragunov con silenciador que llevaba en la furgoneta y el proyectil atravesó el joven cuerpo de Mijaíl muy cerca del corazón, Nicolai quería que muriera lentamente para que Vladimir lo viera.
Cuando Mijaíl se desplomó, Nicolai habló de nuevo.
- Nastasha querida, ¿quieres que tu hijo viva? Tienes dos opciones mata a Vladimir o convéncele de que se entregue y los mejores médicos del país lo atenderán inmediatamente, otra condición es que seas mía. Si incumples alguna de las dos Mijaíl perecerá y no tienes mucho tiempo la bala le ha rozado el corazón perforándole un pulmón, si quieres que viva date prisa.
- Nicolai eres un hijo de puta, no te ha bastado violarme una y otra vez durante todos estos años que aun vas a matar a mi hijo, Vladimir te… - una bala atravesó la pierna de Nastasha a la altura de la rodilla haciéndola caer.
- Te he dicho que no mencionaras su nombre, levántate te va a doler toda la vida pero sigues viva, dame las gracias, te queda poco tiempo o tu hijo morirá. -Le dijo secamente-
- Eres un cabrón –masculló entre dientes con un fuerte dolor en la rodilla, la bala había entrado y salido, se quitó la camisa de seda e hizo un tapón en la herida.
Se incorporó como pudo y girándose le dijo:
- No pienso hacer nada hasta que los doctores empiecen a estabilizarlo ahora mismo. Además prefiero morir hoy que hacerlo lentamente a tu lado, monstruo asesino de niños. Espetó con rabia y dolor en su timbre de voz y lágrimas en sus ojos.

9 ene 2012

Capitulo I Séptima parte


Nastasha volvió sobre sus pasos y cogió la mano de Mijaíl, comenzaron a andar y le dijo al oído:
- Vamos a ver a tu padre, no te separes de mí por favor.- Y fueron caminando sin prisa hacia el camino que llevaba a la cabaña.
Los vehículos los seguían siempre unos metros por detrás, de cuando en cuando Nicolai decía algo pero Nastasha no prestaba demasiada atención, intentaba pensar como despistarlo o engañarlo, pero sería capaz de matarla a ella y su hijo y luego quemar la montaña para que Vladimir saliera. Decidió seguirle la corriente un poco más, Vladimir no era tonto y estaría preparado, siempre lo estaba.
Ya casi había llegado al camino principal de acceso a la cabaña cuando de pronto Nicolai gritó:
- Detente, sepárate de tu hijo y camina unos metros por delante de él y despacio, nada de correr o le meto una bala por la nuca, avisada estas… y ni se te ocurra hacer ninguna señal o gesto fuera de lo normal o me lo cargo. Ahora continúa y ya sabes, despacio. –Calló, pero dejó abierto el comunicador.
Caminó lentamente, Vladimir ya tenia que haberla visto llegar pero no salió, o la había traicionado de verdad a ella y a su propio hijo, que no era nada probable, o se olía algo y estaba preparándose, por todo el camino había cámaras de seguridad instaladas por ellos mismos. Tenia que haber visto las furgonetas seguro.
Cuando estaba delante de la casa, Nicolai le ordenó de nuevo que se detuviera. Esta vez de manera diferente a las demás, acababa de utilizar el tono sensible y melancólico de la universidad.
- Nastasha para unos minutos quiero decirte unas cosas y quiero que Vladimir te vea bien. Habló con voz dulce. – Nastasha ¿por qué me abandonaste? ¿Por qué con él? ¿Qué tiene él que no tenga yo? Acabo de activar el micrófono del auricular puedes contestar. -Y esperó.
- ¡Nicolai eres un jodido hijo de puta! Nunca, ¿me oyes?, nunca estaría contigo. Eres un monstruo, me has destrozado, y no solo a mi, a mi pobre hijo también ¿quieres que te diga lo que Vladimir tiene que no tienes tu?- Preguntó, pero Nicolai la cortó.
- No digas su nombre u os mato a los dos ahora mismo, sabes que soy perfectamente capaz. –Gritó con rabia.-

3 ene 2012

Capitulo I Sexta parte


Se pasaron años y años inútilmente intentándolo todo, cada vez que estaban cerca cambiaban de localización solamente hacían que recibir todo tipo de comunicados y peticiones y Vladimir cumplió con todas aunque de nada le sirvió.
Llegó el final de la década de los ’90 y hacia años que la KGB ya no era más que un recuerdo pero Nicolai y los suyos aun seguían en el poder a las sombras de los demás.
Vladimir se cansó de ceder ante tales personas y a las exigencias de una agencia que ya no existía, desesperados ante tal situación Nicolai y los suyos tomaron medidas drásticas.
A varios kilómetros de la cabaña donde habían vivido durante tantos años, aparcaron tres furgonetas mono-volumen, de una de ellas salieron unos hombres que fueron hacia la parte de atrás de otra de las furgonetas y sacaron dos bultos, eran la esposa y el hijo de Vladimir. Nastasha que durante todo el viaje había estado sedada, se empezó a despertar cuando oyó un leve pitido en su oído. Al poco escuchó una voz familiar, era Nicolai pero no lo vio por ningún lugar cercano a ella, la voz le habló despacio pero contundente.
-Nastasha, soy Nicolai no puedes verme, llevas un auricular en el oído interno que solamente puedes oír tu.- Le comentó el científico. –No digas nada ya que no servirá y no te lo intentes quitar o tu hijo morirá delante de ti.-Siguió diciendo. –Verás solamente queremos a Vladimir, de ti ya sabemos todo lo que necesitábamos, nos ha costado pero gracias a Mijaíl lo conseguimos.- Hizo una leve pausa y comenzó a decir de nuevo. –Sabemos que tenéis la casa por estos parajes, pero no donde exactamente, simplemente llévanos hasta ella y te prometo que nadie más sufrirá daño alguno. Nunca he querido llegar a esto pero Vladimir te ha traicionado, se ha rendido y no quiere seguir ayudando con mis objetivos, es un cabezota y tu lo sabes, adelante enséñame donde se esconde esa rata.- Al acabar de decir la  frase se calló de repente.
Nastasha seguía un poco aturdida pero empezó a andar y de pronto otra vez la voz precedida por el leve pitido.
-Nastasha querida – dijo con voz dulce -¿por qué no vais Mijaíl y tu? Así no creo que haga ninguna locura…- Y cortó la comunicación.

Capitulo I Quinta parte

Con haber llegado unos minutos antes los podría haber sacado de allí casi sin problemas, pero ya estaban dentro, por suerte o por que así lo querían los dejaron pasar sin problemas, así que Vladimir se fue hacia el otro extremo del recinto para esperarlos y salir cuanto antes a él seguro no lo dejarían entrar. A unos pocos minutos de que pasaran los guardias dieron la voz de alarma los habían dejado pasar para poder darles caza gracias al barullo de gente en el interior de la gran sala y aun así llena hasta los topes. A los pocos segundos de dar la alarma los guardias empezaron a disparar contra el alto y enorme techo de la sala y los disparos retumbaron como si de cañones se trataran, la gente empezó a salir despavorida de la sala empujando a Mijaíl contra un pilar y dejándolo medio inconsciente en el suelo, Nastasha dejó de correr para socorrerlo y unos fuertes brazos la apresaron por la espalda, le pusieron una capucha en la cabeza mientras veía como levantaban a su hijo del suelo maniatado aunque solamente fuera un niño y los sacaron de la sala.
Vladimir que estaba fuera se quedó petrificado sin saber que hacer ante tal situación, su familia había sido apresada por sus antiguos camaradas y lo que fue peor es que en el coche donde los metieron su amigo y cómplice Nicolai estaba sentado en la parte delantera con un gran puro en la boca y unas enormes gafas de sol.
Salió corriendo hacia el vehículo para poder hablar con los seguidores de su padre para pedirles ayuda, aunque le fue muy difícil ya que Nicolai lo tenia todo muy bien planeado y estaban todos amenazados o incluso sus familias de muerte si ayudaban a Vladimir con algo, por pequeño que fuese, muy pocos se salvaban de tales amenazas y estos intentaron por todo ayudar en lo que pudieran.

2 ene 2012

Capítulo I. Cuarta parte

   Cuando despertó ya era muy tarde, pasaban varias horas del medio día. La noche había sido larga, interminable; las noticias y recuerdos de su padre le habían causado un tremendo insomnio... también recordó que a su madre nunca la conoció, pues murió al poco de dar a luz. El parto fue largo y doloroso y la mujer se debilitó mucho y no soportó tal esfuerzo.
   La dificultad para conciliar el sueño le costó más de lo que pensaba: al levantarse, vio que estaba solo en la cabaña y que en los alrededores no estaban tampoco ni su esposa ni su hijo; el coche de Nastasha no aparecía por ningún lado. Entró a toda prisa en la cabaña y buscó por todas partes las lleves de su vehículo... no estaban; Nastasha se las había llevado. Pero Vladimir cogió una copia que tenía guardada por si las perdía. De este modo salió a toda prisa carretera de Moscú, seguramente todavía estarían los dos en la fila para entrar al velatorio del fallecido; el problema es que agentes de la KGB tanto uniformados como de incógnito estarían rodeando el recinto. Media hora después, Vladimir ya había aparcado el automóvil cerca de la plaza y se acercó al centro de la misma para intentar avistarlos antes de que entraran.